EN CLASE
El
correcto aprendizaje de la Historia comienza en el aula, atendiendo
y comprendiendo las explicaciones del profesor. No te saltes ni
una clase y, si tienes que faltar, pregunta qué te has perdido a un compañero. Si
aprovechas las clases llevarás mucho trabajo adelantado para casa. Por
ello, es fundamental preguntar cada vez que algo no se
comprenda correctamente.
Es
muy recomendable tomar apuntes en clase. Estos no deben ser una
transcripción literal de lo que dice el profesor en clase, ya que
no podríamos atender y copiar a la vez; más bien, los apuntes
deben ser notas, definiciones, datos de interés, etc., que más
tarde, en casa nos permitan recordar todo lo demás.
No
es necesario pasar a limpio estos apuntes, ya que se pierde un
tiempo que podemos emplear para otras cosas, y lo más importante ya
lo tenéis en el libro de texto y en los apuntes que os da el
profesor.
Cada
asignatura tiene su propio vocabulario específico cuyo dominio
es esencial para expresarse con corrección. Ya que la calidad
de la redacción es tan importante en Historia, el uso de
una terminología correcta a la hora de explicar los conocimientos
históricos es tan necesario como haber estudiado los mismos.