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domingo, 16 de septiembre de 2012

CÓMO ESTUDIAR HISTORIA III

LOS EXÁMENES
   Descansar bien la noche anterior. No vale de nada darse una paliza de estudiar durante toda la noche, o levantarse más temprano de lo habitual, o fugarse de clases anteriores para estudiar a última hora: esto solo sirve para tener menos capacidades a la hora de la verdad, cuando tenemos que hacer el examen, y ponerse más nervioso precisamente cuando más necesitamos estar serenos, relajados y tranquilos. Un maratoniano no corre una maratón el día antes de competición, porque si no estaría sin fuerzas al día siguiente; se dedica a descansar, come bien y se distrae, porque el entrenamiento ya lo ha ido haciendo durante las semanas anteriores. Pues bien, os aseguro que las piernas y el cerebro funcionan igual: no debemos agotarlo o estresarlo justo antes de nuestra prueba.
   Comienza por lo que mejor sabes, para que vayas ganando confianza y soltura a la hora de escribir.
   No escribas cosas que no sabes con seguridad. Si no recuerdas algún concepto específico, y es importante, trata de explicarlo de forma sencilla con tus propias palabras. Si no es importante, trata de evitarlo.
   No te hagas el listillo y no añadas cosas por tu cuenta si no estás seguro de que lo que dices es correcto o es conveniente incluirlo en ese momento. No te compliques la vida inútilmente.
   No repitas una y otra vez lo mismo, pero explica bien todas las afirmaciones que hagas y todos los conceptos que añadas.
   Exprésate con corrección y sencillez, no te enrolles ni trates de usar un lenguaje complicado que no domines. Te recomiendo frases sencillas, pocas subordinadas, y dominio del vocabulario histórico. Organiza tu discurso histórico en párrafos: uno para las causas, tres o cuatro para el desarrollo (uno para el comienzo, uno o dos para los hechos sucesivos y otro para el final), y otro para las consecuencias; se puede añadir otro para hacer una valoración final, que normalmente servirá para poner en relación el hecho histórico con el presente o con otros procesos históricos, aunque este último aspecto no es obligatorio y dependerá del tiempo, la idoneidad, etc. Ves leyendo lo que escribes para ver si tiene sentido o si tienes que corregir algo; si no se entiende claramente, es mejor que lo reescribas.
   Cuida la presentación, la expresión y la ortografía. En un examen puede haber tachones y correcciones, pero trata de que no sean muchos. Puedes hacer las preguntas desordenadas, pero no las partas, remitiendo al profesor a otra parte del examen con flechas o asteriscos. NO HAGAS ESQUEMAS, DIBUJOS, ETC. Escribe tu nombre correctamente. Mantén los márgenes correctos a los lados, arriba y abajo. Presta atención a la ortografía: mayúsculas, uves, haches, tildes, etc. Subraya las ideas principales de tus preguntas para dirigir la atención del que debe corregir y facilitar su tarea. Para mejorar tanto la expresión como la ortografía solo hay una manera: leer y escribir. Leed mucho, lo que os guste (revistas, cómics, novelas, etc.), pero no dejéis de leer jamás.